viernes, 3 de marzo de 2017

Simone de Beauvoir




SIMONE DE BEAUVOIR

(1908-1985)


Simone de Beauvoir activista feminista
Simone de Beauvoir nació en París, en 1908. Su padre, miembro de una familia aristocrática y conserva dora, la instó a leer mucho desde muy pequeña.
La madre, de extracción burguesa muy católica, la estimuló en el trabajo y en el concepto tradicional de la feminidad, dentro del cumplimiento de los deberes de la mujer y el corsé de rígidos valores establecidos.
Nació en París en el seno de una familia de la burguesía tradicional y católica.Simone de Beauvoir siempre tuvo una estecha relación con Sartre, relación de varias décadas, desde que eran estudiantes en la Sorbona. En 1954, cuando ganó el Goncourt, uno de los mayores premios literarios de Francia. La idea motriz que marca toda la obra de Simone de Beauvoir es la idea de libertad —libertad tanto para las mujeres como para cualquier individuo— y que, según ella, implica la noción de responsabilidad.
En su libro Memorias de una joven formal, cuya lectura recomendamos, Simone describe el ambiente en que se desenvolvía una familia francesa convencional, católica y altamente respetable.
simone-de-beauvoir-foto-biografiaCuenta los terribles esfuerzos y las contradicciones en que se debatió antes de poder llegar a una ruptura que le permitiera conocerse a sí misma y elegir sus propias actitudes vitales.
Como dijimos, en 1929 conoció a Sartre, y con él estableció una relación que aún perdura. Pero nunca se casaron ni vivieron juntos, por considerar al casamiento basado en un principio de propiedad contrario a la libertad individual.
Actualmente viven cerca y se ven a diario.
Ambos tienen su mesa de trabajo en el departamento propio y en el del otro. La relación es muy amplia como para que ambos se permitan mutuamente otras experiencias por separado.
SIMONE Y LOS CELOS
Simone de Beauvoir enseñó filosofía en Marsella, Ruán y París, entre 1931 y 1943. En este último año se publicó su primera novela: La invitada. Se trata de un libro que muchos consideran colmado de episodios autobiográficos, y que describe el ambiente intelectual parisiense de la época.
Fue escrito después que Sartre tuvo un romance con otra mujer, y muestra que la filosofía de vida que sustentaban y la relación “libre” que construyeron no los defendían ni de la inseguridad ni de los celos.
Por otra novela, Los mandarines (1954), Simone de Beauvoir recibió el codiciado Premio Goncourt. Este nuevo libro trata del compromiso político de los intelectuales franceses después de la Segunda Guerra Mundial. Pero el capítulo más conmovedor y memorable es aquel que refleja, indirectamente, el romance de la autora con el escritor estadounidense Nelson Algren.
EL SEGUNDO SEXO:
UN ESTUDIO SOBRE LA MUJER
En 1949 Simone de Beauvoir escribió uno de los libros más polémicos del siglo: El segundo sexo. Constituye, hasta hoy, su obra más conocida y discutida. En ella se describen las condiciones fisiológicas, históricas y psicológicas en que se ha desarrollado la mujer hasta nuestros días.
En la década del 50 este ensayo conmocionó todos los niveles intelectuales y adquirió también características de “best-seller” por su difusión masiva. Puede asegurarse que influyó en el movimiento feminista no sólo en Francia sino en el mundo entero.
En la introducción de la obra Simone relata las intenciones que tuvo al prepararla: derribar el mito de la feminidad como “segundo sexo” débil y sometido, afirmar la independencia de la mujer y demostrar cómo ésta ha sido subordinada al varón por exigencias culturales y educativas.
El segundo sexo fue violentamente criticado, y su autora blanco de todo tipo de agresiones verbales. Se la acusó tanto de frígida como de ninfómana, tanto de lesbiana como de madre soltera. Aclaremos que Simone de Beauvoir nunca quiso tener hijos.
Como contraparte, el trabajo fue bien recibido por algunos psicólogos, sociólogos e investigadores. Y, en verdad, durante más de una década fue el libro más completo y profundo acerca de la condición femenina.
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CRÍTICAS AL SEGUNDO SEXO
A pesar de haber resultado una auténtica toma de conciencia con respecto a los problemas de la mujer, hoy El segundo sexo se considera superado en algunos aspectos.
1. Simone coincidía, con Freud, en que una mujer sexualmente madura no tenía el clítoris como centro erótico. Consideraba el climax logrado por ese medio como inferior, aunque necesario para la independencia erótica femenina. Las investigaciones de Kinsey, y luego las de Master y Johnson, descubrieron que no hay dos tipos de climax femenino.
2.  Siempre siguiendo a Freud, Simone pensaba que en una relación sexual el hombre constituye el elemento agresivo. Pero tanto Kinsey como Master y Johnson demostraron que la mujer es capaz de tener una sexualidad agresiva.
3.  En la parte dedicada a la maternidad, El segundo sexo destaca, . sobre todo, los aspectos negativos en la crianza de los hijos. Por otra parte deja de lado el bebé como persona, considerándolo casi como un ser totalmente pasivo.
4.  Al estudiar la psicología humana Simone se vio obligada a hacerlo sobre las bases de los primeros estudios al respecto. Y aunque lo hiciera con sentido crítico, cometió algunos errores. Pensaba, por ejemplo, que cualquier aborto espontáneo es el resultado del rechazo materno al niño. Hoy se sabe que esto no es científicamente cierto.
LA FEMINISTA
Entrevistada por el periodismo en 1972, Simone de Beauvoir declaró que las mujeres tenían que luchar por una mejor situación social.
Esta teoría es compartida hoy no sólo por mujeres, sino también por muchos hombres.
Hay que reconocer, entonces, que, aunque criticada, la obra de Simone es un trabajo monumental, que ha ayudado a definir el movimiento de liberación femenina actual. Casi todas las tesis del feminismo contemporáneo están elaboradas a partir de El segundo sexo.
Pero la vida misma de su autora ha sido fuente de inspiración para mujeres que quieren terminar con la sumisión. Su carrera, su intimidad, su compromiso político, intelectual y artístico, su relación con Sartre, que al fin y al cabo ha sido duradera, demuestran que:
•  la sexualidad es una característica del amor, que se integra con aspectos emocionales y afectivos.
•   libertad no significa una serie indefinida de relaciones con otros, sino poder elegir responsablemente.
Los hombres y mujeres que deseen comprender el significado de libertad, autonomía e independencia podrán acercarse a él a través de la obra de Simone de Beauvoir, pero analizando paralelamente el ejemplo de su vida.
Esto no quiere decir que la relación de esta notable mujer con Sartre sea el modelo ideal, pero es al menos un intento válido —sobre todo teniendo en cuenta la época en que comenzó— para conciliar las contradicciones de una clase en un momento de crisis.
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miércoles, 1 de marzo de 2017

Las tres olas del femenismo

¿QUÉ SON LAS TRES OLAS DEL FEMINISMO? 
Aunque las polémicas y las protestas individuales sobre su destino se remontan a la Edad Media, el feminismo occidental nace en el XVII y se manifiesta como movimiento colectivo de lucha de las mujeres en la segunda mitad del siglo XIX. Para la filósofa Ana de Miguel, el feminismo empieza en el momento en que se articulan, "tanto en la teoría como en la práctica, un conjunto coherente de reivindicaciones" y las mujeres se organizan para conseguirlas, conscientes de la existencia de discriminación sexual.
Teniendo en cuenta este criterio, se puede hablar de tres grandes etapas u olas feministas.

La primera ola: el feminismo ilustrado

Reivindica la ciudadanía de las mujeres y su obra más representativa es 'Vindicaciones de los derechos de la mujer' de Mary Wollstonecraft.
Sus principales características son:

  1. Se extiende desde la Revolución Francesa hasta mediados del siglo XIX.
  2. El debate se centra en la igualdad de la inteligencia y la reivindicación de la educación.
  3. Fundamenta sus reivindicaciones en el pensamiento del Siglo de las Luces, a pesar de que muchos autores como Rousseau desplazasen a la mujer a un segundo plano dentro del estado liberal.
  4. Sus autores clave son Poullain de Barre, Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft, así como las ciudadanas que presentaron en 1789 a la Asamblea francesa su "cuaderno de reformas", que incluía ya el derecho al voto, la reforma de la institución del matrimonio y la custodia de los hijos, además del acceso a la instrucción. ('Cahiers de doléances').
  5. Los derechos de la mujer comienzan a estar presentes en las tribunas políticas e intelectuales. Uno de los grandes pensadores, el revolucionario girondino Condorcet, padre el laicismo en la enseñanza, escribe en 1790 el ensayo 'Sobre la admisión de las mujeres en el derecho de la ciudad':"Los hechos han probado que los hombres tenían o creían tener intereses muy diferentes de los de las mujeres, puesto que en todas partes han hecho contra ellas leyes opresivas o, al menos, establecido entre los dos sexos una gran desigualdad."('Carta de un burgués de Newhaven a un ciudadano de Virginia', 1787, Condorcet).

La segunda ola: el feminismo liberal sufragista

Reivindica principalmente el derecho al voto de las mujeres y su principal obra es 'El sometimiento de la mujer', escrito por John Stuart Mill y Harriet Taylor en 1869, que sentó las bases del sufragismo. Su principales características son:

  1. Se extiende desde mediados del siglo XIX hasta la década de los cincuenta del siglo XX (final de la Segunda Guerra Mundial).
  2. Comienza con la Declaración de Seneca Falls, de 1848. Entre 100 y 300 mujeres y hombres (la cifra varía según las fuentes) pertenecientes a movimientos sociales y organizaciones, lideradas por Elisabeth Cady Stanton y Lucrecia Mott, se reúnen en el Seneca Falls (EE.UU) y, tomando como base la declaración de Independencia norteamericana, reclaman la independencia de la mujer de las decisiones de padres y maridos así como el derecho al trabajo, al que daban prioridad por encima del derecho al voto. Los doce principios formulados exigen cambios en las costumbres y moral de la época y en la consecución de la plena ciudadanía de las mujeres.
  3. En Inglaterra aparecen las sufragistas, lideradas por Emmeline Pankhurst, y el debate sobre el sufragio universal se hace cada vez más intenso. Durante la primera mitad del siglo XX, se va incorporando a las legislaciones democráticas, a veces limitada en edad o estrato social. Es la primera reivindicación pacifista e introduce el término de solidaridad.
  4. Socialmente, el activismo se extiende a las clases media y baja. También se vincula a otras causas de derechos civiles, como la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. En este sentido, destaca la figura de Sojourner Truth y su discurso '¿Acaso no soy mujer'('Ain't I a woman') de 1851.
  5. Continúan, en paralelo al derecho al voto, las reivindicaciones sobre el acceso a la educación y, a partir de 1880, algunas mujeres comienzan a admitir mujeres en las aulas universitarias, aunque todavía es algo excepcional. Antes, la mujer fue logrando acceso a la educación primaria y secundaria, aunque todavía bajo el pretexto de ser buena madre y esposa.

La tercera ola: el feminismo contemporáneo

Reivindica un cambio de valores y que la justicia legisle aspectos considerados antes como "privados". Sus obras de referencia son 'El segundo sexo' de Simone de Beauvoir, y 'La mística de la femineidad', de Betty Friedan. Su principales características son:

  1. Comienza con las revoluciones de los años 60 hasta la actualidad, aunque algunas teóricas marcan el punto final en los años 80.
  2. Se lucha contra la mujer como estereotipo sexual en los medios de comunicación, el arte y la publicidad. Los años cincuenta definen un tipo de femineidad, de la que se hace propaganda en la televisión y el cine. Los sesenta y setenta reflexionan acerca de esos modelos y se enfrentan a ellos.
  3. Pide la abolición del patriarcado: se toma consciencia de que más allá del derecho al voto, la educación y otros logros de las primera feministas, es la estructura social la que provocadesigualdades y sigue estableciendo jerarquías que benefician a los varones.
  4. Con el lema "lo personal es político" entran en el debate la sexualidad femenina, la violencia contra la mujer, la salud femenina, el aborto o la contracepción, entre otros.


  • Desde los años ochenta, adquieren especial importancia las diversidades femeninas, el multiculturalismo, la solidaridad femenina y el debate, cada vez más intenso, entre diferentes corrientes del feminsmo.
  • Olympe de Gouges
  • (Marie Gouze; Montauban, 1748 - París, 1793) Escritora y heroína francesa que reivindicó la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en el marco de la Revolución Francesa, considerada precursora del moderno feminismo.
  • Pasó entonces a París, en donde tomó el nombre de Olimpia de Gouges y se dedicó a la literatura.
    Al estallar la Revolución Francesa adoptó al principio sus ideas, pero después combatió el sistema del Terror y a sus hombres con una energía que la conduciría al cadalso. Se dice que había tratado de encargarse de la defensa de Luis XVI, y que al ser el rey ejecutado envió una carta insultante a Robespierre, el cual entregó a Olimpia al tribunal revolucionario, que la condenó a morir en la guillotina.
    Escribió un gran número de obras para el teatro, tales como Zamore y Myrza,Lucinda y Cardenio, El matrimonio de Chérubin, El hombre generoso, El filósofo corregido y Molière en casa de Ninon, de las cuales sólo la primera, de ideología abolicionista, logró ser admitida en la Comedia Francesa, y se representó en 1789 con el título La esclavitud de los negros o el feliz naufragio.
    Durante los días de su actividad política dio al teatro tres obras más: Mirabeau en los Campos Elíseos (1791), El convento o los votos forzados (1792) y Les Vivandiers(1793). Escribió, además, El príncipe filósofo, obra en la que, en forma de cuento oriental, expone sus ideas acerca de los derechos de las mujeres, y muchos opúsculos sobre cuestiones sociales, como El espíritu, Las tres urnas y Un testamento político. De entre todos ellos destaca la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (1791), título que calcó de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789).
  • Mary Wollstonecraft
  • Mary Wollstonecraft, escritora inglesa (1759-1797) y una de las iniciadoras del pensamiento feminista, fue la madre de Mary Shelley y, en opinión de ésta, "uno de esos seres que sólo aparecen una vez por generación, para arrojar sobre la humanidad un rayo de luz sobrenatural. Ella brilla, aunque parezca oscurecerse y los hombres crean que está apagada, pero se reanima de repente para brillar eternamente".
  • Es autora de Vindicación de los derechos del hombre y (1791) y de Vindicación de los derechos de la mujer (1792), obra en la que condena la educación que se daba  a las mujeres porque las hacía "más artificiales y débiles de carácter de lo que de otra forma podrían haber sido" y porque deformaba sus valores con "nociones equivocadas de la excelencia femenina". 

    Las primeras feministas pensaban que una misma educación para hombres y mujeres daría lugar a la igualdad entre ambos sexos, pero Mary Wollstonecraft va más allá, pidiendo que las leyes del Estado se usaran para terminar con la tradiciones de subordinación femenina, y fuera el Estado quien garantizara un sistema nacional de enseñanza primaria gratuita universal para ambos sexos. Reta al gobierno revolucionario francés a que instaure una educación igualitaria que permitiría a las mujeres llevar vidas más útiles y gratificantes. Las mujeres con otra educación podían haber "practicado la medicina, llevado una granja, dirigido una tienda, y serían independientes y vivirían de su propio trabajo".


  • Aceptaba las opiniones de Rousseau sobre la educación de los muchachos, pero le parecían deplorables y empobrecedoras para las jóvenes sus opiniones sobre ellas. Según Rousseau, la educación debía prepararlas para realizar correctamente su futuro papel de esposas. Según Wollstonecraft, el objetivo de la educación "es conseguir carácter como ser humano, independientemente del sexo al que se pertenezca".
    La responsabilidad que Wollstonecraft atribuye al Estado respecto a la educación aparece también en sus escritos sobre el matrimonio: debía intervenir para rescatar a las mujeres de maridos crueles y de aquellos que abusaban de su fuerza. En la novela póstuma María, o las injusticias que sufre la mujer (1797), retrata un matrimonio de pesadilla y aparece en las últimas páginas la petición de divorcio que María le hace a un juez.
    Al creer que el Estado debía reformar el matrimonio y la educación y que las leyes debían acabar con la subordinación de las mujeres y que éstas no debían ser excluidas de la vida política, Mary Wollstonecraft inicia una nueva era en el discurso feminista.
    La muerte de Mary Wollstonecraft, días después de nacer su hija Mary (Shelley), deja en ella un complejo de culpabilidad (fiebres paurperales se llamaba a lo que hoy se llama falta de higiene de los cirujanos) al que la crítica psicoanalítica alude en algunas interpretaciones de Frankenstein.

Derechos de la mujer

Artículo I
Las mujeres tendrán derecho a votar en todas las elecciones en igualdad de condiciones con los hombres, sin discriminación alguna.
Artículo II
Las mujeres serán elegibles para todos los organismos públicos electivos establecidos por la legislación nacional, en condiciones de igualdad con los hombres, sin discriminación alguna.
Artículo III
Las mujeres tendrán derecho a ocupar cargos públicos y a ejercer todas las funciones públicas establecidas por la legislación nacional, en igualdad de condiciones con los hombres, sin discriminación alguna.
Artículo IV
1. La presente Convención quedará abierta a la firma de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas, y de cualquier otro Estado al cual la Asamblea General haya dirigido una invitación al efecto.

2. La presente Convención será ratificada y los instrumentos de ratificación serán depositados en la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Artículo V
1. La presente Convención quedará abierta a la adhesión de todos los Estados a que se refiere el párrafo 1 del artículo IV.

2. La adhesión se efectuará mediante el depósito de un instrumento de adhesión en la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Artículo VI
1. La presente Convención entrará en vigor noventa días después de la fecha en que se haya depositado el sexto instrumento de ratificación o de adhesión.

2. Respecto de cada uno de los Estados que ratifiquen la Convención o que se adhieran a ella después del depósito del sexto instrumento de ratificación o de adhesión, la Convención entrará en vigor noventa días después de la fecha del depósito del respectivo instrumento de ratificación o de adhesión.
Artículo VII
En el caso de que un Estado formule una reserva a cualquiera de los artículos de la presente Convención en el momento de la firma, la ratificación o la adhesión, el Secretario General comunicará el texto de la reserva a todos los Estados que sean partes en la presente Convención o que puedan llegar a serlo. Cualquier Estado que oponga objeciones a la reserva podrá, dentro de un plazo de noventa días contado a partir de la fecha de dicha comunicación (o en la fecha en que llegue a ser parte en la presente Convención), poner en conocimiento del Secretario General que no acepta la reserva. En tal caso, la Convención no entrará en vigor entre tal Estado y el Estado que haya formulado la reserva.
Artículo VIII
1. Todo Estado podrá denunciar la presente Convención mediante notificación por escrito dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas. La denuncia surtirá efecto un año después de la fecha en que el Secretario General haya recibido la notificación.

2. La vigencia de la presente Convención cesará a partir de la fecha en que se haga efectiva la denuncia que reduzca a menos de seis el número de los Estados Partes.
Artículo IX
Toda controversia entre dos o más Estados Contratantes, respecto a la interpretación o a la aplicación de la presente Convención, que no sea resuelta por negociaciones, será sometida a la decisión de la Corte Internacional de Justicia a petición de cualquiera de las partes en la controversia, a menos que los Estados Contratantes convengan en otro modo de solucionarla.
Artículo X
El Secretario General de las Naciones Unidas notificará a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y a los Estados no miembros a que se refiere el párrafo 1 del artículo IV de la presente Convención:
a) Las firmas y los instrumentos de ratificación recibidos en virtud del artículo IV;

b) Los instrumentos de adhesión recibidos en virtud del artículo V;

c) La fecha en que entre en vigor la presente Convención en virtud del artículo VI;

d) Las comunicaciones y notificaciones recibidas en virtud del artículo VII;

e) Las notificaciones de denuncia recibidas en virtud del párrafo 1 del artículo VIII;

f) La abrogación resultante de lo previsto en el párrafo 2 del artículo VIII;
Artículo XI
1. La presente Convención, cuyos textos chino, español, francés, inglés y ruso serán igualmente auténticos, quedará depositada en los archivos de las Naciones Unidas.

2. El Secretario General de las Naciones Unidas enviará copia certificada de la presente Convención a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y a los Estados no miembros a que se refiere el párrafo 1 del artículo IV.



viernes, 13 de enero de 2017

DERECHOS HUMANOS



Hemos escogido estos dos vídeos por que nos enseña los derechos de los niños a través de canciones. Espero que os guste.




domingo, 11 de diciembre de 2016

 

Jürgen Habermas
(1929/06/18 - aun sigue vivo)

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Jürgen Habermas es uno de los filósofos y sociólogos vivos más importantes de la actualidad. Se ha dicho de él que es el teórico alemán más influyente después de Heidegger. Y con independencia de la verdad de este aserto, lo cierto es que la repercusión de su obra está fuera de toda duda desde que a principios de los sesenta viera la luz su primer ensayo sobre la opinión pública y, sobre todo, desde que en 1981 publicara una de las obras filosóficas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX: Teoría de la acción comunicativa.
Heredero de la tradición marxista de la Escuela de Frankfurt, Habermas sintetiza y asimila diversas corrientes filosóficas —desde la fenomenología hasta la hermenéutica y el psicoanálisis—, proponiendo una nueva teoría de la sociedad. Filosofía y teoría de la sociedad se encuentran estrechamente relacionadas en su obra, en la medida en que han sido sus inquietudes políticas y sociales las que le han obligado a reflexionar sobre la racionalidad y a proponer un modelo discursivo de razón que sirve de fundamento para las diversas disciplinas científicas, pero que determina también un nuevo concepto de sociedad, replanteando con ello la ética, la política y el derecho.


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Su obra filosófica trata de recuperar un punto de contacto entre teoría y praxis, frente a la pretendida neutralidad de los saberes positivos y científicos. Según Habermas, no es posible una objetividad ajena a valores e intereses, razón por la cual aquellos saberes resultan reductores, en la medida en que se basan en una razón meramente instrumental. Resultado de ello, siguiendo su crítica, es la creciente burocratización de la sociedad a todos los niveles y la despolitización de los ciudadanos. 

A través del proyecto de una racionalidad discursiva, que contrapone a la tecnológica, Habermas indica, en una teoría de la acción comunicativa, el método para escapar a la continua desvalorización de lo vivido. Las acciones comunicativas, al contrario de las de tipo instrumental o estratégico, no se basan en la estructura de la actividad dedicada a un objetivo. En ellas los proyectos de acción de los participantes se coordinan con actos de comprensión, que se basan en el supuesto de un entendimiento posible y en una coincidencia de sus proyectos vitales. Esta "razón comunicativa", fundamentada en el carácter intersubjetivo y consensual de todo saber, devolvería a la sociedad el control crítico y la orientación consciente de fines y valores respecto de sus propios procesos.

Entre sus principales escritos destacan Historia y crítica de la opinión pública (1962), Teoría y práctica (1963), La lógica de las ciencias sociales (1967), Conocimiento e interés (1968), Ciencia y técnica como ideología (1968), Cultura y crítica (1973), La crisis de la racionalidad en el capitalismo evolucionado (1973), La reconstrucción del materialismo histórico (1976), Teoría de la acción comunicativa (1981), Conciencia moral y acción comunicativa (1983) y El discurso filosófico de la modernidad (1985). En 2003 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y en 2005 el Premio Holberg.





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Karl-Otto Apel

(Düsseldorf, 1922) Filósofo alemán. Profesor en la Universidad de Kiel y especializado en lenguaje y comunicación, es representante crítico de la corriente hermenéutica y coincide con los desarrollos del último Jürgen Habermas. Sus obras más destacadas son Transformación de la filosofía (1973), El desafío de la crítica total de la razón (1994), y Teoría de la verdad y ética del discurso (1995).

  

 

Karl-Otto Apel destacó que, además de juicios de valor sobre lo que está bien y lo que está mal, nuestros discursos morales o prácticos incluyen también argumentos que justifican por qué hay que cumplir o no determinadas normas. En este sentido, la cuestión de la legitimidad, esto es, del derecho que asiste a ciertas normas a ser consideradas válidas por y para todos, es inherente al hecho mismo de que razonemos sobre ellas. Legitimidad significa, pues, validez universal y ésta no puede, por principio, descansar en un “pacto” (del que siempre puede uno salirse), sino en algo que, por hacer posible la forma misma de los discursos, atañe necesariamente a todos los que los usan.
Ahora bien, ese algo no puede ser, en definitiva, sino el conjunto de normas que posibilitan el discurso argumentativo en general, esto es, las reglas supuestas “a priori” por todo sujeto que usa el lenguaje con el fin de buscar precisamente un acuerdo con otros sujetos. Se trata de normas universales, que afectan al uso mismo del lenguaje con fines comunicativos, al margen de quiénes sean los usuarios en cuestión; y trascendentales, esto es, establecidas “a priori” pero válidas en todo acto de comunicación, en todo discurso empírico, de modo que quien no las respete incurre en lo que podríamos llamar una contradicción “pragmático-trascendental”, esto es, relativa a las condiciones que hacen posible “a priori” usar correctamente el lenguaje con vistas a lograr un acuerdo intersubjetivo.
Establecer de forma reflexiva esas condiciones constituye, para Apel, el objeto de la filosofía entendida como ética del discurso; las reflexiones de Karl-Otto Apel son así un intento de fundamentar una ética desde la forma correcta del discurso, sin obviar sus elementos comunicativos. Otras obras del autor son Der Denkweg von C. Peirce (El pensamiento de Charles Sanders Peirce, 1975) y Diskurs und Verantwortung (dos volúmenes, 1988 y 1997).

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/apel.htm

Ética dialógica y ética del discurso

 La ética dialógica 


- La teoría del discurso de Jürgen Habermas: Jürgen Habermas (1929) es un filósofo y sociólogo alemán, perteneciente a una escuela filosófica llamada Escuela de Frankfurt. Ha sido profesor en varias universidades, a destacar la universidad de Frankfurt. Entre sus libros subrayamos, como importante para el tema específico que aquí tratamos, el título "Conciencia moral y acción comunicativa".
     
 
La teoría ética de Habermas indaga en el lenguaje y en las situaciones diversas de comunicación entre las personas. Habermas estudia y enuncia una serie de principios y reglas que deben darse en todo diálogo para que pueda desarrollarse y concluir desde un interés moral mutuo. Un diálogo que sigue dichos principios y reglas es un verdadero discurso moral, o simplemente "discurso", como lo llama, abreviando, Habermas. Por tanto, las normas del "discurso", tal como las concibe Habermas, son normas éticas a las que debemos comprometernos para tender a una situación ideal de comunicación moral.

Resumimos dichas normas en los siguientes puntos: 
      - No se debe excluir del diálogo a ninguna persona que manifieste tener intereses en el problema sobre el que se dialogue. 
      - Una vez en el diálogo todos los interesados tienen igual derecho a la palabra, sin ser coaccionados cuando hablen. 
      - Ha de comprobarse colectivamente que la conclusión o norma moral concreta a la que se llegue después del diálogo sea asumida por todos los afectados. Es decir, que todos los que tengan relación con la norma concreta acepten las consecuencias de estar bajo la misma. 
      Habermas piensa que estas condiciones ideales son importantísimas para construir nuestras sociedades democráticas y plurales desde una fundamentación moral sólida. 
      Reflexionando sobre estas condiciones del discurso podemos comprobar que los valores de la imparcialidad, la libertad y la igualdad, ligados al artificio mental de la posición originaria en la ética de Rawls, también alientan en la comunicación o diálogo ideal de la ética habermasiana del discurso.